Es uno de los países más elegidos por los inversores y son sus regulaciones fiscales las que pueden dificultar las operaciones.

La planificación fiscal es una de las consideraciones más importantes para inversores extranjeros que buscan participar en el mercado exterior. Uno de los destinos más elegidos es Estados Unidos, y aunque es el favorito en el ambiente, también es de los sistemas más complejos, debido a sus diversas normativas federales y estatales.
Entender las implicaciones fiscales es esencial para operar correctamente y maximizar las ganancias. Para ello es clave que los inversores extranjeros deben conocer los aspectos principales del sistema.
El sistema fiscal de Estados Unidos
Cada país establece sus normativas fiscales, determinadas tanto por su economía como por sus actividades y el impacto de su mercado a nivel mundial. En el caso de Estados Unidos, aplica impuestos dependiendo de los orígenes de sus inversores, ya que las reglas no son las mismas para residentes fiscales y no residentes fiscales.
Los inversores extranjeros son generalmente clasificados como no residentes fiscales, aunque hay casos excepcionales, depende si cumplen criterios de presencia sustancial o residencia permanente, la famosa Green Card.
La diferencia es amplia de acuerdo cuál es la situación del extranjero que invertirá. Los no residentes fiscales sólo pagan impuestos sobre los ingresos generados dentro de Estados Unidos, mientras que los residentes fiscales tributan sobre sus ingresos globales.
En esta línea, es de suma relevancia conocer si existen tratados internacionales entre el país de origen del inversor y Estados Unidos. Si existiesen se puede evitar la doble imposición y reducir las tasas de retención en ciertos tipos de ingresos, por lo que la planificación en este sentido es crucial.

Además, estos tratados permiten a los inversores extranjeros reclamar beneficios como exención parcial o total de impuestos sobre intereses o dividendos, reducción de la retención en ingresos pasivos y claridad sobre cómo se gravan las ganancias de capital y otros ingresos.
Los inversores extranjeros deben cumplir con una serie de normas como son obtener un número de identificación fiscal individual (ITIN) para presentar declaraciones de impuestos, mantener registros detallados de ingresos y gastos y presentar formularios relevantes, como el Formulario 1040NR para no residentes fiscales.
Asimismo, se debe contar con asesoramiento profesional, una planificación de sucesiones y revisar tratados fiscales para cumplir con las normas.
Las estructuras de inversión sugeridas para realizar en Estados Unidos
Además de conocer las medidas regulatorias, elegir una estructura adecuada de inversión puede tratarse de un importante diferencial ante las obligaciones fiscales.
Las más utilizadas son las inversiones directas, que se realizan a título personal; con entidades legales a través de la creación de una corporación sociedad de responsabilidad limitada (LLC) o fideicomiso o realizar fideicomisos extranjeros para una planificación de sucesiones y protección de activos. La planificación fiscal para inversores extranjeros en Estados Unidos requiere un enfoque estratégico y un conocimiento profundo del sistema tributario.