La tradicional herramienta de diversificación tiene nuevas competencias que se adecuan a las nuevas necesidades de los clientes.

El ámbito financiero cambió. La irrupción de tecnologías ganó gran terreno en el sector, y ciertas herramientas tradicionales se ven atravesadas por innovaciones digitales combinado con cambios coyunturales.
La presión regulatoria, el auge de la tecnología financiera y la creciente sofisticación de los inversores de alto patrimonio son el impulso hacia una búsqueda de nuevas herramientas más flexibles y eficientes para la gestión de la riqueza.
El fideicomiso tradicional, un paso atrás ante la tecnología
Los fideicomisos son la herramienta fundamental en la preservación y transferencia del patrimonio, en la gestión de la riqueza. Sin embargo, los cambios regulatorios y fiscales, particularmente en jurisdicciones tradicionales perdieron su atractivo para los inversores, llevando a una reducción de fideicomisos.
Pero también la digitalización hizo lo suyo con un aumento de la demanda de soluciones más personalizadas, cuestión que no ofrecen los fideicomisos tradicionales. Su poca flexibilidad en cuanto a la designación de beneficiarios, las reglas de distribución y la falta de inmediatez en la gestión de activos llevan a la necesidad de contar con estructuras más modernas y adaptables.
Ante este panorama, hay alternativas que ganan popularidad, ya que pueden brindar un equilibrio entre privacidad, eficiencia fiscal y flexibilidad en la gestión del patrimonio. Entre ellos, se destacan los fideicomisos dirigidos conocidos como Directed Trusts, en la cual los involucrados toman decisiones mediante un director fiduciario independiente.
Las fundaciones privadas son otra opción, y son populares en jurisdicciones como Liechtenstein y Panamá, como alternativa debido a que son las fundaciones son entidades legales independientes que pueden tener activos y operar con mayor flexibilidad. Esto permite una gestión patrimonial dinámica con menor supervisión de terceros.
Los fideicomisos digitales y Smart Trusts son una buena alternativa ya que se utilizan contratos inteligentes para automatizar la administración y distribución de activos. Esto ofrece una reducción de costos, mejora la transparencia y permite una mayor flexibilidad en la ejecución de los términos.
Por último, se encuentra como opción los vehículos de inversión estructurados (SPVs), que son estructuras que le da un “poder” a los inversores consolidar activos en entidades independientes, contando con beneficios fiscales y facilitando la planificación sucesoria sin las limitaciones que pueden tener los fideicomisos tradicionales.
Debido a este cambio de elección en las estructuras de gestión patrimonial se tiene en cuenta la necesidad de herramientas que tengan mayor adaptabilidad y transparencia. La combinación de innovaciones tecnológicas con marcos regulatorios está reconfigurando el escenario, yendo hacia un nuevo paradigma en la preservación de la riqueza.
Por este nuevo escenario, los clientes de alto patrimonio priorizan la elección hacia estructuras que les den flexibilidad sin perder la seguridad y la eficiencia fiscal. También, por este motivo, las jurisdicciones que tengan medidas normativas modernas tienen un lugar relevante.
Sin embargo, pese a esta nueva configuración, los fideicomisos tradicionales no dejarán de ser una opción viable para inversión y diversificación en la gestión de riqueza está siendo redefinido.
“La diversificación es clave en cualquier estrategia de inversión”, indica el especialista en finanzas Fernando Boudourian. Pero lo cierto es que las nuevas herramientas, con un enfoque en la eficiencia y la personalización, están creciendo exponencialmente alineados con las necesidades de los clientes, y van hacia un modelo más moderno y adaptado.