Filantropía empresarial y el impacto directo: cuál  genera más valor a largo plazo

Las dos herramientas brindan beneficios empresariales, pero una se pondera respecto a las ganancias que puede generar. Un punteo de los puntos a favor de cada una.

En un sector donde la sostenibilidad y la responsabilidad social corporativa (RSC) tienen un lugar de gran relevancia respecto a las estrategias empresariales, el debate incide en la elección entre la filantropía empresarial o al impacto directo como mejor opción de diversificación.

Las propuestas tienen distintas formas de impacto y de allí, la difícil elección. Mientras que la filantropía corporativa tradicional busca generar un beneficio social a través de donaciones y programas de responsabilidad social, el impacto directo se centra en transformar modelos de negocio y cadenas de suministro para generar beneficios sostenibles tanto para la empresa como para la sociedad.

La filantropía empresarial e impacto directo: compromiso con la comunidad y rentabilidad

Tradicionalmente, la filantropía es la herramienta en la que eligen las empresas para diversificar sus ingresos con una contribución a la sociedad. Las donaciones a organizaciones sin fines de lucro, el apoyo a iniciativas educativas y el financiamiento de proyectos ambientales son algunas de las prácticas que se influyen. 

Además de ser una acción social, se trata de una práctica que influye en la imagen y reputación  de la empresa, debido a que mejoran el compromiso de los empleados y fomentan relaciones público-privadas beneficiosas.

Pese a que se trata de un instrumento positivo para las partes involucradas, este modelo puede tener una gran limitación debido a que su impacto depende de los fondos disponibles y puede no ser transformador  de manera estructural para las causas  de los problemas sociales.

Por otra parte, otra de las herramientas populares en el sector es la de impacto directo, Esta implica un cambio fundamental en la forma en que las empresas operan ya que  se busca integrar principios de sostenibilidad y responsabilidad social en su modelo de negocio.

Por lo contrario, la filantropía no se basa en donaciones para causas sociales. Este enfoque busca generar un impacto positivo a través de la innovación en productos y servicios, la adopción de prácticas empresariales éticas y la colaboración con actores clave en la economía.

Se tratan de dos modelos con un fin social, pero con distintas maneras de actualizarlo, como así también con formas de obtener un beneficio. Por ello, es importante conocer ambos para  tomar la decisión de cuál aplicar. 

En el aspecto económico, el impacto directo es el modelo que puede  generar mayor valor a largo plazo debido a su capacidad para crear ventajas competitivas sostenibles. Integrar criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) en la estrategia empresarial no solo minimiza riesgos regulatorios.

En cambio, la filantropía empresarial no suele contribuir al crecimiento sostenible de la empresa ya que una donación puede que no sea suficiente para cambiar los problemas que generan desigualdad o cuestiones ambientales.

Lo cierto es que la transición a modelos de negocio sostenibles requiere importantes inversiones al principio, cambios en el manejo corporativo y cambios respecto a  proveedores y clientes. 

En este sentido, la filantropía empresarial continúa siendo una herramienta de importancia donde el impacto directo no es viable o no puede abordar ciertas problemáticas de manera efectiva, como son  desastres naturales o crisis humanitarias.

Lo cierto que tal como lo asegura el especialista financiero Fernando Boudourian, es de gran importancia realizar un análisis de tendencias económicas para la toma de decisiones estratégicas.

Mientras que la filantropía sigue teniendo un papel importante en la estructura social, el impacto directo ofrece una solución más sólida y sostenible para otro tipo de desafíos. 

Fernando Boudourian