Doble tributación: estrategias para minimizar su impacto en la inversión global

La doble tributación  es una problemática financiera global que requiere un gran conocimiento para mitigar el impacto negativo. 

La doble tributación es un desafío de gran impacto para la inversión transfronteriza, atravesando tanto a inversores individuales como a corporaciones multinacionales. 

Esta se desarrolla al momento que una misma renta es gravada por dos jurisdicciones fiscales distintas, reduciendo la rentabilidad neta de las inversiones y desincentivando la actividad económica global. 

Para minimizar resultado negativos, los inversores y empresas deben recurrir a una combinación de estrategias legales y fiscales que permitan optimizar la carga tributaria sin realizar en elusiones fiscales agresivas.

Cómo puede ser la doble tributación y cómo evitarlo

La doble tributación puede desarrollarse, principalmente, en dos formas. La primera llamada doble tributación jurídica, que sucede cuando dos países gravan el mismo ingreso de un contribuyente, por razones de residencia o ingresos.

La segunda es denominada doble tributación económica, siendo cuando una misma renta es gravada en diferentes niveles, por ejemplo, corporativo y luego individual de los accionistas.

La proliferación de inversiones internacionales obligó a las autoridades buscar herramientas que minimicen efectos adversos, promoviendo acuerdos bilaterales y estrategias fiscales eficientes.

En este panorama que se puede desarrollar, existen estrategias que se aplican a nivel mundial. Entre las más utilizadas se encuentran los tratados de doble imposición, siendo acuerdos bilaterales establecen reglas para evitar la tributación duplicada. 

Países crearon tratados para evitar la doble imposición (TDI) con el objetivo de reducir la carga fiscal sobre los inversores. Estas medidas establecen mecanismos para determinar qué país tiene el derecho primario de gravar una renta específica e incluyen herramientas de alivio fiscal.

Esto se puede dar con la exención fiscal, que permite que ciertos ingresos generados en el extranjero estén libres de impuestos en la jurisdicción de residencia del inversor. También, se aplican créditos fiscales por los que los contribuyentes pueden deducir los impuestos pagados en el extranjero de su obligación fiscal nacional.

Otro método es el de imputación, que permite que los impuestos pagados en una jurisdicción sean acreditados en la otra, evitando una carga tributaria duplicada. Estos tratados tienen gran relevancia respecto a la elección de países donde invertís. 

Otra de las estrategias es la estructuración eficiente de las inversiones, siendo que las empresas pueden optimizar su carga tributaria mediante la elección de estructuras corporativas adecuadas. La utilización de entidades de propósito especial (SPE) ya que pueden ayudar a gestionar la tributación de los flujos de capital en estructuras complejas, es una opción viable para aplicar.

La aplicación de incentivos fiscales y zonas de libre comercio, se utiliza en este sentido. Otra de las opciones es la planificación fiscal personalizada, siendo que para inversores individuales y corporaciones, una planificación fiscal efectiva puede marcar la diferencia en la rentabilidad.

Y por último, elegir un país de residencia fiscal que ofrezca regímenes impositivos  favorables. En esta línea, la diversificación toma gran relevancia, para hacerlo en distintas jurisdicciones.  Para el especialista  Fernando Boudourian, la diversificación “es clave en cualquier estrategia de inversión”.

La doble tributación continúa siendo un problema frecuente tanto  para inversores como para corporaciones con exposición internacional, pero con una planificación fiscal adecuada, el impacto puede minimizarse significativamente. 

El factor de gran importancia es conocer y aplicar  tratados internacionales, optimizar la estructura corporativa y aplicar estrategias fiscales eficientes.

Fernando Boudourian