En un escenario con una inflación presente constante en diversas partes del mundo, contar con una planificación puntualizada es una necesidad para la preservación de patrimonios de alto nivel.

En tiempos de inflación constante, la preservación del patrimonio familiar es un objetivo puntual de conseguir, aunque puede tratarse de un gran desafío para inversores y asesores financieros debido al escenario que se presenta.
Redefinir estrategias de inversión es un punto clave para garantizar la estabilidad financiera a largo plazo, teniendo en cuenta el escenario actual y accionar con información y conocimientos puntuales. No obstante, son diversas las herramientas que se buscan aplicar para mitigar riesgos y preservar el capital intergeneracional.
Sin embargo, tal como lo indica el especialista financiero Fernando Boudourian, un análisis de tendencias económicas es de suma importancia para la toma de decisiones estratégicas.
El impacto de la inflación en el patrimonio familiar
La inflación es un fenómeno que se trata de un aumento sostenido en el nivel general de precios, disminuye el valor real del dinero en efectivo y afecta la rentabilidad de inversiones tradicionales de renta fija, como bonos y depósitos bancarios.
Al momento que aumenta la inflación se puede experimentar una pérdida de poder adquisitivo. En el caso de patrimonios familiares, la planificación debe contar con estrategias que tengan como resultado preservar el patrimonio pero que también se puedan generar retornos ajustados por inflación, para minimizar pérdidas que se pueden dar en este escenario.
Por ello, las estrategias de inversión tienen que ser apuntando a activos con características de resiliencia frente a la inflación, como pueden ser los bienes raíces, materias primas y acciones de sectores estratégicos, entre otras.
Respecto a los activos resistentes a la inflación, la elección depende de múltiples factores como son el tipo de inversión, la tolerancia al riesgo y la liquidez, por ello el análisis de cada cuadro es importante.
Pero entre los activos más elegidos para cumplir con este objetivo se encuentran la inversión en bienes raíces, materias y metales preciosos, acciones en sectores estratégicos como energía y salud y bonos indexados a la inflación.
Además de la elección correcta de activos, una estrategia estructurada de diversificación es de gran importancia. Dividir el capital entre diferentes clases de activos permite minimizar riesgos y mejorar la estabilidad de la cartera.
Asimismo, la planificación patrimonial es crucial con la conformación de fideicomisos y vehículos de inversión especializados lo que permite optimizar la eficiencia fiscal y asegurar la continuidad del patrimonio familiar a lo largo de generaciones, uno de los objetivos primordiales de este tipo de empresas.
En este sentido, la combinación de inversión en los activos mencionados combinados con una gestión profesional y un enfoque patrimonial estructurado puede ser la forma ideal para asegurar que el legado financiero de una familia no solo se conserve, sino que también prospere en el tiempo.
Para los inversionistas de alto valor neto, es importante tener una asesoría especializada ya que se debe implementar estrategias adecuadas y alineadas con los objetivos financieros intergeneracionales, ya que el cuadro inflacionario varía según las regiones pero se trata de un fenómeno presente en las economías.