El ámbito financiero atraviesa una transición hacia un cambio que no solo incluye la búsqueda de resultados económicos.

La gestión de patrimonios atraviesa una gran transformación, de la mano de un cambio cultural y generacional, que configura los planes de acción respecto a la administración de bienes. El enfoque holístico es uno de los más populares en el área, en el que no solo se tiene en cuenta los rendimientos financieros, sino también el bienestar integral de los clientes.
Esta idea de un bienestar amplificado surge en un escenario donde las expectativas y prioridades del cliente cambiaron, dejando en un segundo lugar la búsqueda de la acumulación de bienes para enfocarse en un propósito y un impacto positivo en el mundo. En este sentido, la riqueza no es solo una medida de éxito, sino también una herramienta para promover bienestar personal, familiar y social.
Un cambio de paradigma que impacta en la gestión de patrimonio
Maximizar rendimientos, asegurar el paso de la riqueza y minimizar pérdidas son los enfoques tradicionales en los diversos modelos de gestión de patrimonios y si bien con ejes a seguir, actualmente los clientes suman una demanda más respecto a sus bienes: quieren reflejar sus valores, buscan salud emocional y apoyar causas que le interesan.
Con este panorama, surgen diversas estrategias que incluyen la salud mental, la sostenibilidad y la filantropía en la planificación financiera. Entre ellas se destacan las inversiones de impacto, con la que los clientes buscan oportunidades que generen retornos financieros y al mismo tiempo promuevan cambios sociales o ambientales positivos. La planificación para el bienestar familiar y la sostenibilidad y responsabilidad social.
Frente a este nuevo paradigma, la tecnología toma un papel crucial, ya que con herramientas como la inteligencia artificial, el machine learning y las plataformas digitales se facilita el diseño de soluciones personalizadas que permiten a los asesores financieros no solo analizar grandes volúmenes de datos, sino también tener recomendaciones personalizadas.
Lo cierto es que esta transición con modelos holísticos requiere que asesores financieros estén capacitados para abordar aspectos emocionales y psicológicos de la riqueza. Por lo que requiere habilidades interdisciplinarias más allá de las técnicas tradicionales del área.

En este sentido, el asesor financiero se convierte en algo más que un experto en números, sino que también deberán actuar como facilitadores del cambio cultural dentro de las familias, ayudando a los clientes a definir qué significa el éxito para ellos y cómo quieren que su riqueza impacte al mundo.
Este rol ampliado crea una oportunidad para construir relaciones más profundas y significativas con los clientes, cimentando una confianza duradera. También, existe una resistencia al cambio por parte de algunos clientes y profesionales que aún valoran más las métricas financieras tradicionales, por lo que esta cuestión puede ser un obstáculo en esta transformación. Lo cierto es que el enfoque holístico en la gestión de patrimonios no es solo una tendencia pasajera, sino que representa una evolución natural respecto a cómo se entiende y usa la riqueza, priorizando un bienestar integral.